Quien vuelve de un viaje, no es la misma persona que partió.
- Proverbio Chino -


lunes, 27 de septiembre de 2010

Una aptitud morbosa ante la muerte.


Una hora después de mi llegada al trabajo el sonido de la sirena de una ambulancia de la cruz roja italiana estremeció lo que hasta un segundo antes era un ambiente silencioso. Con una chispa de morbosidad, me asomé a la ventana y vi que la gruesa auto estacionada en la zona que pertenecía al edificio donde me encontraba yo.
Era consciente que ninguno de los que estaban conmigo en el apartamento había pedido ayuda a las emergencias médicas, pero no pude evitar que un escalofrío estremeciera mi cuerpo.
No podía quitar mis ojos de las luces azules que en lo alto de la ambulancia continuaban a parpadear silenciosas. Mi mente vuelo hasta mi hogar y aparecieron ante mi los rostros infantiles de mis hijas.
Cuando los médicos sacaban el cuerpo sin vida de una mujer anciana del vientre del edificio ya veía las caras, parcialmente arrugadas por el paso en ellos de la vida, seguidas por la aparición de las - un poco más jóvenes - de mis hermanos.
Entre lo absurdo y lo natural, no pude evitar pensar en ellos con insistencia, con preocupación.
El pensamiento comenzó a resultar doloroso por lo que me obligué a cerrar las cortinas.
Pasé parte de la mañana a tratar de borrar de mi mente la idea morbosa de la muerte que me habían invadido.
Cuando al mediodía salí al externo la brisa otoñal y los rayos del tímido sol que solo ahora comenzaba a calentar mi helada piel. Una nube de optimismo envolvió mi alma haciéndome sentir mejor.

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